lunes, 27 de febrero de 2012

Oxitocina, ¿nuestra salvación?

Rociar monos con la "hormona del amor" los hizo ser más amables entre ellos

Monos rociados con la llamada "hormona del amor" respondieron siendo más amables con sus congéneres; este efecto podría ayudar en padecimientos como el autismo y la esquizofrenia.

La oxitocina es una de las hormonas más estudiadas en los últimos años, sobre todo por sus efectos sobre el ánimo afectivo de los mamíferos. A la oxitocina se le conoce familiarmente con los motes de "hormona del amor", "del afecto" o "del abrazo" porque su presencia es mucho mayor en situaciones y momentos de placer como las relaciones sexuales o, en el caso específico de las hembras, cuando estas dan a luz y durante los primeros meses de su maternidad. Se dice incluso que la oxitocina es uno de los elementos más importantes que explican el vínculo madre-hijo.

Recientemente investigadores de la Universidad de Duke experimentaron con el efecto que esta sustancia podría provocar en un grupo de monos. Para esto rociaron sobre su nariz la hormona contenida en un spray, para luego ofrecerles un poco de jugo de frutas y entrenarlos para seguir tres opciones: tomar el jugo para sí, entregarlo a un mono situado al lado o no recibirlo. A los monos se les presentó en cada prueba dos de estas tres posibles elecciones.

Durante los primeros treinta minutos del experimento, cuando los cuerpos de los micos no habían absorbido del todo la oxitocina extra, los monos tendían a quedarse con el jugo y disfrutarlo ellos mismos, sin compartirlo, o incluso conformarse con que nadie lo tuviera. Sin embargo, conforme el efecto de la hormona se acentuaba, aumentaron también las ocasiones en que los participantes compartían el regalo con su vecino.

De acuerdo con el responsable de la investigación, Michael Platt, la oxitocina "mejoró las decisiones 'pro-sociales', tal vez haciendo [que los monos] pusieran más atención en los otros individuos. Si esto es cierto, es realmente genial, porque sugiere que la oxitocina rompe que con las barreras sociales normales".

Quizá por esto la oxitocina también se conoce como "la hormona de la empatía", por lo cual Platt piensa también que podría ser utilizada para tratar padecimientos como el autismo y la esquizofrenia.

En todo caso, además de refinar estos descubrimientos, queda por estudiar los efectos a largo plazo de la sustancia en el ser humano, pues estos podrían variar significativamente dependiendo de la especie en que se aplique la hormona.


Fuente:pijamasurf

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